El Consejo Nacional de Educación Superior CESU ¿Abanderado de la reforma educativa?

acuerdoporlosuperiorDespués de muchos años de haber sido creado por la vetusta y antidemocrática ley 30 de 1992 y de tener en los temas trascendentales e la educación una posición tibia, desentendida y timorata, el Consejo Nacional de Educación Superior CESU emerge súbitamente en el escenario del debate educativo, luego de veinte años de aislamiento sobre los temas medulares del sector, apareciendo como nuevo abanderado de la reforma educativa. El “acuerdo por lo superior 2034” del CESU se convirtió en el nuevo comodín del gobierno de Juan Manuel Santos, con el cual pretende reeditar y lavarle la cara a la fallida reforma de 2011 que, como es sabido, fue derrotada por las gigantescas movilizaciones de docentes, padres de familia, trabajadores y estudiantes aglutinados en la Mesa Amplia Nacional Estudiantil MANE.

Tras el desgaste sufrido por el Ministerio de Educación Nacional MEN en el trámite del proyecto de ley 112 que reformaba la ley 30 de 1992 (uno de los intentos reformatorios peor concebidos de los últimos años) y a raíz de las múltiples críticas de académicos, rectores, estudiantes, profesores y padres de familia a la entonces Ministra Campo y su propuesta, el gobierno Santos -que nunca ha renunciado a su idea de reformar la educación desde una perspectiva mercantilista- cambió de táctica y puso al frente de la reforma educativa al CESU, intentando con el sofisma de una cara nueva que abandere la reforma, vendernos el mismo contenido de siempre.

Desde el punto de vista de su composición, el CESU expresa  las mismas fórmulas antidemocráticas contenidas en la ley 30 de 1992, la mayoría de sus miembros son elegidos directa o indirectamente por el gobierno nacional: de los dieciséis (16) integrantes que posee, cuatro (4) -incluido el presidente del CESU- son funcionarios de libre nombramiento y remoción puestos por el presidente Santos, seis (6) son rectores de universidades elegidos por los consejos superiores o directivos en los que el gobierno y sus amigos son mayoría absoluta, dos (2) son representantes de los gremios de producción también amigos del gobierno, dos (2) representantes de las comunidades académicas designados por los rectores y tan solo dos (2) -en evidente minoría, como es natural en nuestro sistema educativo- son miembros de la comunidad educativa elegidos de manera indirecta por profesores y estudiantes. Con esa composición no es muy difícil adivinar al servicio de quien está el CESU y cuáles son las visiones que a su interior se concentran.

Es impensable que el CESU mágicamente se haya convertido en el depositario de las soluciones que requiere la grave crisis del sistema educativo, cuando durante dos decenios ha guardado silencio cómplice con la política de asfixia presupuestal que el gobierno ha practicado con las universidades públicas, con la promoción masiva del endeudamiento a través de ICETEX para los estudiantes y sus familias, cuando se ha hecho el de la vista gorda en relación a los atentados contra el SENA, ha cohonestado con la ruina de la infraestructura educativa y los campus universitarios y no ha dicho nada frente a las duras condiciones de contratación de docentes y empleados.

Ese órgano colegiado compuesto mayoritariamente por funcionarios y amigos del gobierno, silente ante la crisis de la educación, es el mismo que la propaganda oficial pretende hacer pasar por “abanderado del diálogo educativo” de donde emanó el “Acuerdo por lo Superior 2034”, cuyos problemas como hemos denunciado son unicamente dos: 1)la forma en que se le construyó, por donde se le mire  antidemocrática y 2)su contenido es neo-liberal hasta el tuétano, hecho a la medida del banco mundial, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico OCDE y los monopolios que quieren fuerza de trabajo barata, semicalificada y que no cuestione mucho.

Santos y Su ministra Parodi preparan una nueva celada contra la educación superior, refinada esta vez por la aparición de “nuevos actores” como el CESU y sofisticada con propuestas demagógicas que suenan bonito pero no corrigen el rumbo de la educación superior. Que nadie se deje engañar, ya sabemos que son los mismos diciendo lo mismo pero con otros nombres y apelando a otras formas; las clases dominantes no renuncian a su idea de educación neo-liberal y mercantilizada para la Colombia de la gran minería, los TLC´s, la ruina agraria e industrial, y el recorte de los derechos y libertades básicas de la población. Nosotros tampoco renunciamos a nuestra idea de educación como derecho fundamental y bien común, de alta calidad, con autonomía y democracia puesta al servicio de los intereses nacionales y del pueblo; para conquistar estos propósitos nos asiste la fuerza de la razón, ahora es preciso construir en las calles con la denuncia y la movilización, los argumentos de la fuerza.

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