Contra la desesperación, el pesimismo y el pragamitsmo: por una tactica electoral que no entregue los principios

 

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La verdadera educación de las masas no puede ir nunca separada de la lucha política independiente y, sobre todo, de la lucha revolucionaria de las propias masas. Sólo la lu­cha educa a la clase explotada, sólo la lucha le descubre la magnitud de su fuerza, amplía sus horizontes, eleva su capacidad, aclara su inteligencia y forja su voluntad.”

(V.I Lenin, Informe sobre la revolución de 1905)

 

Una compleja condición política de la que hacen parte: la más absoluta desesperación, el peor de todos los pesimismos, la desconfianza en la fuerza del pueblo y su capacidad de lucha, la extrema credibilidad otorgada al terrorismo mediático agenciado por las facciones de las clases dominantes en pugna, son elementos explicativos de la profunda confusión existente al interior del movimiento democrático y del pueblo Colombiano, en torno a cómo afrontar la nueva situación política derivada de la primera vuelta de las elecciones presidenciales.

Se nos ha dicho que hay únicamente dos caminos para sortear tal condición: O votamos por Santos y su supuesta facción moderada o indirectamente permitimos que Zuluaga y su facción ultra reaccionaria asciendan al poder, a este dilema que parece sacado de los años del frente nacional nos tienen abocados y le han salido al paso dos respuestas: una pragmática que afirma es mejor votar por Santos para defender “lo que hemos conseguido hasta ahora”  “el proceso de paz”, “ el respiro que ha tenido la izquierda” y otra de quienes hemos sustentado que no vamos a legitimar el ascenso al poder Ni de Santos, ni Zuluaga por un asunto de principios, los epítetos no se han hecho esperar: dogmáticos, inconscientes, estúpidos, Uribistas, fascistas, superficiales, belicistas….son algunos de los que nos han llovido encima y que pretendemos quitarnos a partir de la argumentación que sigue; permítanme iniciar mirando este debate en su contexto, a fin de exponer con la mayor claridad posible los móviles y argumentos de nuestra conclusión.

 

¿Qué hemos dicho?: El Contexto

En el último periodo hemos promovido y sustentado, a diferencia de otras posiciones del sector democrático, la tesis según la que: Santos Y Uribe no son lo mismo, y que ambos personajes representan facciones de las clases dominantes que se enfrentan por quien se pone al frente de la tarea de vincular a Colombia al concierto de la Globalización imperialista, las diferencias hemos dicho, van mucho más allá de quien habla más duro o quien habla con acento paisa y quien con acento santafereño, argumentos fáciles estos, con los que se ha desestimado nuestro análisis; pero así como hemos dicho que existe esta pugna y que esta condición puede ser aprovechada para que el camino del pueblo avance, hemos agregado que esta pugna es transitoria, temporal, que Uribe y Santos siguen teniendo identidad en tanto son miembros de las mismas clases dominantes y que aunque alineadas en bloques diferentes, sostienen un programa nocivo para la nación y el pueblo Colombiano.

También hemos sostenido nuestro acuerdo fundamental con el proceso de paz, hemos manifestado nuestro deseo porque estas negociaciones terminen en un acuerdo efectivo entre TODO el movimiento insurgente (FARC-EP, ELN Y EPL) y el gobierno nacional, nos hemos sumado al clamor nacional por la paz, que ubica este como un asunto importante para el movimiento democrático y el pueblo Colombiano .Pero también hemos dicho que nos parece errónea la posición de entender la paz como el único y más fundamental problema de la sociedad Colombiana, y que nos resulta por entero inadmisible, que las luchas y agendas del pueblo se subordinen o instrumentalicen en nombre de las negociaciones, o que se le diga al pueblo que todas sus reivindicaciones y peleas conducen a la Habana.

En la primera vuelta de las presidenciales llamamos a votar en blanco, porque la candidatura y programa de todos los candidatos se oponían diametralmente a las necesidades del pueblo, en lo que respecta a la propuesta de las compañeras Aida y Clara planteamos que aunque democrática, nos parecía reducida en cuanto a alcances programáticos y pragmática en extremo, hija de un acuerdo cuadrado a última hora no para unir a TODA la izquierda de cara a la contienda electoral y en adelante, si no para salir en la foto de manera más honrosa. Ello suscito una ola de debates: serios algunos otros no tanto respecto a la justeza de nuestro llamamiento, pero este asunto intentamos aclararlo en un artículo anterior.

¿Qué sustentamos ahora?: Una cuestión de principios

Hacemos todo este recorrido por la posición que hemos asumido y defendido aun en escenarios adversos durante el último tiempo, para poner en evidencia en primer lugar que nuestros planteamientos tácticos (sobre lo inmediato) no son resultado de lo que mejor nos va pareciendo y ya, que estos tienen un sustento en principios desde los que nos paramos para mirar la realidad presente, y que definen el contenido de nuestros puntos de vista. Estos principios nos resultan irrenunciables,   obedecen a lo esencial de nuestra concepción y visión del mundo y no estamos dispuestos a torcerlos para sortear una situación dificultosa. Nuestra lucha es contra TODOS los imperialismos, contra las clases dominantes TODAS, en sus distintas versiones y por la democracia popular y el socialismo.

Es por esto que en aras de mantener la coherencia en el análisis político y la táctica muchos sostenemos que en la segunda vuelta de las presidenciales no le vamos a jugar a meternos en la pugna de las clases dominantes para ayudar a estabilizarla, no le vamos a decir al pueblo que lo que toca es elegir con cual soga nos ahorcan, en nombre de ningún argumento haríamos tal cosa: ni el de la paz, ni el de la amenaza fascista[1] van a hacer que claudiquemos en los principios y tomemos por aliados tácticos y transitorios a quienes por definición son nuestros enemigos, si en lugar de eso nos proponen: a través de la lucha, la educación, la movilización frontal contra el régimen: profundizar esa fisura , agudizarla y ayudar junto al resto del sector democrático a generar condiciones para que el pueblo derrote a TODOS los imperialismos y a TODAS las clases dominantes, allí estaremos en primera línea.

Así como es imposible decir que hay imperialismos buenos o menos malos, es imposible afirmar que una facción de las clases dominantes es “mejor” que aquella, o que “ me voy a tragar el sapo porque este no es guerrerista…” o “ Que asqueado y todo voto por aquel porque este ha generado espacios…”; veamos esto con un ejemplo: Los Rusos que someten y expolian a pueblos enteros no son mejores que los Chinos que han despojado al campesinado Argentino de miles y miles de hectáreas de tierras cultivables y estos a su vez tampoco son mejores que los gringos en su escalada recolonizadora y brutal a lo largo y ancho del mundo, aun cuando advirtamos las diferencias presentes entre ellos y su diversidad en énfasis y matices, esto no puede servir de base para ponernos a la cola de uno de ellos por la simple razón que no es coherente con nuestra política que ubica al imperialismo (TODO) como enemigo y blanco de nuestro accionar, así de sencillo. Atendiendo a las necesidades de la táctica vamos a ser flexibles a esforzarnos por entender cada momento concreto, a analizarlo sin formulas ni dogmas y a hacer acuerdos, pero no nos pidan entregar las banderas, por las que estamos aquí y no en el partido liberal o en un círculo social bacano de esos que por ahí pululan y que quieren maquillarle las uñas al monstruo neo-liberal, que dicen querer luchar pero no mucho, que creen que las contradicciones entre el imperialismo, las clases dominantes y el pueblo y la nación se resuelven sin que una de las partes en contienda aniquile a la otra.

¿Por qué decimos que ni santos ni Zuluaga?: No se pueden sacar conclusiones falsas de premisas justas

Desde el punto de vista del marxismo para abordar el problema de la revolución: el asunto de quienes son los amigos del pueblo y quienes sus enemigos reviste una cuestión fundamental, entonces no confundir a los amigos con los enemigos y viceversa resulta un asunto esencial para no extraviarse en los tumultuosos y desafiantes caminos de la lucha de clases.

El día de las elecciones cuando existía ya una tendencia irreversible que nos ponía de cara a la amarga realidad en la que Santos y Zuluaga pasaban a segunda vuelta, siendo ganador este último candidato del fascismo Uribista, afloraron las posiciones pesimistas que permitían vislumbrar de una vez los virajes que en los días siguientes se confirmaron: la opción para parte del sector democrático ahora era: votar por Santos.

Muchos artículos, columnas, cartas, documentos salieron por esos días, llenos de argumentos persuasivos y valiosos, afirmando con justeza que Santos y Zuluaga representaban un nuevo capítulo en la disputa intestina del bloque dominante en medio de la que queda el pueblo y se empantana de paso la posibilidad de ver en la perspectiva una verdadera y estructural transformación del orden de cosas imperante, pero que concluían en que había que votar por Santos, es decir argumentos que desde mi perspectiva sacaban de premisas justas, conclusiones que no lo eran tanto.

Algunos de los argumentos que se expresan en el seno del movimiento democrático para afirmar tal posición, están relacionados con afirmaciones como las siguientes:

Zuluaga acabara el conflicto a sangre y fuego, mientras Santos lo acabara por la vía negociada” Partamos del hecho que Santos está haciendo la Paz, no por ser un pacifista, ni un demócrata: No olvidemos que hace más de 4 años el hombre de las palomitas blancas y de la unidad nacional, por televisión celebraba el infame bombardeo a Sucumbíos en Ecuador, y firmaba los decretos en los que se amparaban las ejecuciones extrajudiciales que dejaron como victimas cientos de jóvenes inocentes. No Señores Santos no hizo acto de contrición, no cambio, no se arrepintió, no transmuto en un ser de luz, es el mismo que hoy busca la paz , Porque esta es una necesidad para las clases dominantes y sus socios imperialistas que buscan con la pacificación de naciones y regiones enteras, tener pleno acceso a los recursos naturales, bases materiales de la vida y nuevos mercados: como medio para apuntalar el proyecto extractivista, agro exportador y de sometimiento a los monopolios, elementos de los que depende la posibilidad de recomponer la tasa de ganancia del capital, afectada después de la crisis económica del 2008.

Los imperialistas y sus intereses son los que están detrás de la paz de Santos, y el Señor Zuluaga no es precisamente un patriota, nacionalista opuesto al dominio extranjero, es hijo de Uribe, el mismo que entrego en su gobierno el suelo Colombiano a los gringos con las bases militares, las bases militares que Santos mantiene y defiende. Puesto de otro modo, Colombia es una neo-colonia, en las neo-colonias los presidentes no se mandan solos, si el método que actualmente impulsa el imperialismo a nivel global para limpiar los territorios de “la amenaza terrorista” son las negociaciones, entonces aquí no se hará cosa distinta, aun cuando puedan presentarse variantes en los términos y matices. [2]

“Hay que frenar el avance del fascismo, representado en la facción Uribista a toda costa, así eso implique votar por Santos” El proceso de fascistización de la sociedad Colombiana no inicio con Uribe, ni se acabó con su salida del poder: La cultura autoritaria-Fascista, sus símbolos, usos y maneras, son perfectamente distinguibles entre buena parte de las masas populares en nuestro país, en instituciones como la procuraduría, las fuerzas armadas y el senado de la república. El avance o contención del fascismo no depende de que Santos Ascienda al poder, depende del trabajo de masas y de educación ardua desplegada por los sectores democráticos.

Este argumento además niega una realidad: Que las clases dominantes no son monolíticas: Estas echan mano del fascismo cuando necesitan para controlar situaciones en las que su hegemonía está amenazada: el proyecto fascista Uribista por ejemplo, fue una necesidad para las clases dominantes Colombianas en 2001 ante el avance del movimiento insurgente y de masas. Si mañana Santos ve amenazada su continuidad en la dirección del estado echara mano de recursos fascistas: De hecho ya lo hizo en el Catatumbo, en el paro nacional agrario…hoy utilizando el terror como mecanismo de coacción para impulsar su candidatura presidencial, todo el mundo parece estar muy preocupado por buscar el fascismo en el futuro distante, en los escenarios posibles, pero muy pocos lo ven aquí en la realidad presente.

“Es necesario defender el relativo reagrupamiento de la izquierda Colombiana, que ha sido permitida por los espacios que ha brindado Santos”

La unidad, el reagrupamiento y la tarea de juntarnos para resistir y embestir al régimen oprobioso que nos gobierna, ha sido una tarea histórica del campo popular, independientemente del régimen político que este en el poder. Durante el gobierno de Álvaro Uribe Vélez por ejemplo; se crearon espacios como el de la gran coalición democrática que derroto el referendo reeleccionista y el PDA que en su momento concito los anhelos y esperanzas de amplios sectores del pueblo, es menos cierto que durante el gobierno de Uribe el pueblo no lucho, o lucho menos: paros de corteros de caña, transportadores, maestros, estudiantes…así lo demuestran, el nivel de movilización y organización que hoy no es tampoco muy alto, alcanzado durante este periodo se debe a la agudización de las contradicciones entre el pueblo y las clases dominantes, producto de la profundización del modelo neo-liberal.

Santos el mismo de la ley de seguridad ciudadana, del escalamiento de los proyectos destinados a securitizar las áreas urbanas a través de la vigilancia por cuadrantes, el mismo de la cooptación a los dirigentes, reivindicaciones y organizaciones populares; ha dado un trato criminal a la movilización de las masas en sus distintas expresiones, empero este avance en las luchas del pueblo de ningún modo atribuibles al talante democrático de Santos y más bien endilgable a los ingentes esfuerzos realizados por el pueblo y sus organizaciones en el sentido de organizar y desarrollar la lucha haciendo que los combates y disputas centren en la movilización, la calle y la acción directa contra sus enemigos y blancos.

¿Qué hay de fondo? La fascistización, la anomia y el escepticismo nos pegó a todos ¡EL PUEBLO SI PUEDE!

Seria grosero en extremo desconocer la historia de quienes han luchado a nuestro lado en tantas batallas, han padecido persecuciones y criminalizaciones de todo tipo, motejándolos simplemente de Santistas Solapados, vendidos, esquiroles…en lugar de buscar las causas que expliquen la actual crisis política, precisamente nosotros que tanto nos hemos opuesto a las hegemonías y que tanto hemos pugnado por el respeto a la independencia de los procesos y organizaciones, caeríamos en tremenda incoherencia.

Pero no por ello dejamos de advertir que estas posiciones tienen un fondo: la cultura del miedo, el terror, el pragmatismo neo-liberal y la anomia que nos ha golpeado a todos, incluidos a quienes hacemos parte del sector democrático. Ello se expresa una profunda desconfianza en el potencial de lucha y creación de las masas populares, que cuando se organizan, combaten y se unen, conmueven todo el orden existente: EL PUEBLO SI PUEDE, Esta es precisamente nuestra tarea: hacer con el pueblo, luchar con el pueblo, aprender a su lado las lecciones que nos lleven a encontrar el camino de los cambios y las transformaciones, llenarnos de optimismo, esperanza, y paciencia y trabajar duro, esta tarea está por hacerse y esa es sin duda la única salida ante la falsa encrucijada: Zuluaga-Santos.

Este 15 de Junio vamos a las urnas, pero no a resolver la crisis de las clases dominantes no a tomar partido por nuestros enemigos, vamos a anular la anti-democracia, a anular el fascismo, a anular el neo-liberalismo, a anular el proyecto de las clases dominantes a anular el voto y a comprometernos en la tarea de luchar sin cuartel por la revolución, nada menos.

 

[1] Esta amenaza existe, es real, pero no es nueva y no desaparece si Santos gana, si no veamos la procuraduría y lo que esta ha podido hacer, o miren los resultados del Domingo anterior que demuestran que la corriente fascista en la sociedad Colombiana es más grande de lo que imaginamos. Y Uribe no ha necesitado ser presidente para mantenerla.

[2] Ver al respecto cuadro comparativo de los procesos de paz que el imperialismo impulsa en el mundo en: https://www.facebook.com/profile.php?id=100003648653770

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