En defensa del Voto en Blanco como táctica para las presidenciales

 

 

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“En resumen, no debemos ni romper el frente único ni atarnos de pies y manos; por eso, no debe lanzarse la consigna de “Todo a través del frente único”. En cuanto a la consigna de “Someter todo al frente único”, si se interpreta como “someter todo” a las otras fuerzas es también un error. Nuestra política es la de independencia y autodecisión dentro del frente único, de unidad e independencia a la vez”

 

(Mao Tse-Tung, el problema de la autodecisión y la independencia en el frente único, Noviembre de 1938)

Hace pocos días escribí un artículo titulado “Divide y Reinarás: la vieja estrategia de las clases dominantes para desactivar la movilización popular” Abordaba las consecuencias de la falta de unidad del sector democrático en el espectro táctico y de impulso a la lucha de masas; hacía también un llamado a impulsar las luchas del pueblo con criterio unitario, es decir con el ánimo de ayudar a recomponer en los hechos y no solo en los discursos (o en los estados de Facebook tan de moda por estos días) las condiciones para que comiencen a acercarse las posiciones que hacen parte del camino del pueblo. Allí mencionaba como premisa básica de análisis de la situación general, que actualmente no existen condiciones para la unidad estratégica del movimiento revolucionario y que esta necesidad del pueblo Colombiano no podrá concretarse todavía ya que las condiciones no están dadas para ello. Quisiera poner esta reflexión a jugar nuevamente, en este caso desde la perspectiva del escenario electoral presidencial.

La frase de Mao[1] inicialmente citada, recoge de buen modo el planteamiento que algunos tenemos respecto a la cuestión de la unidad entre el sector democrático, esta no es subordinación acrítica de unas fuerzas políticas a otras, no es tampoco pragmatismo, y no implica que las organizaciones cedan su independencia a las otras, la unidad se hace y solidifica con debate, lucha, critica, balances y en la acción. Si somos justos y objetivos con la forma en que se han desenvuelto los hechos, ninguna de estas condiciones existe hoy en un nivel suficiente para pensar en la posibilidad mediata de la unidad.

En los últimos días, de manera respetuosa y con altura en contadas ocasiones, pero con improperios señalamientos y ataques la mayoría de veces, se nos ha increpado como fuerza política por llamar a votar en Blanco en las elecciones presidenciales, se nos ha dicho: “Existe la campaña de Clara y Aida, la única candidatura de izquierda” “Y después del voto en blanco ¿qué sigue?” “Votar en Blanco es hacerle el juego a la derecha, a Santos y Zuluaga y no sirve para Acumular” “El voto en blanco no sirve para nada ¿cuándo el voto en blanco ha citado una movilización o participado en una marcha?” Veamos una por una estas afirmaciones y ubiquemos si son o no justas, no haremos referencia a las razones que por desinformación o por mala intención circulan respecto a las consecuencias prácticas del voto en blanco. [2]

“Existe la candidatura de Clara y Aida” iniciemos diciendo que nunca ha sido la postura de las fuerzas democráticas que impulsan el voto en blanco equiparar a Clara y Aida con Zuluaga, Santos, Marta Lucia o Peñalosa, (cosa muy distinta podemos decir de sectores de la campaña de Clara y Aida con respecto a las organizaciones y fuerzas que impulsan el voto en blanco) evidentemente creemos que entre ellas y los representantes de las clases dominantes hay marcadas diferencias en tanto historia política y programa, pero entonces ¿por qué no votar por ellas, y ya? Simple, el PDA y la UP son sectores de la izquierda en Colombia, no son a pesar de su importancia los únicos, y esta candidatura y el programa que la sostiene fue discutido entre ellos y nadie más, obedeciendo desde nuestro punto de vista a motivaciones exclusivamente electorales. Por eso las fuerzas que no participamos de las discusiones que originaron esa candidatura vemos en el voto en blanco la opción de expresarnos con un contenido de protesta anti fascista, anti neo-liberal y por la democracia popular.

“Y después del voto en blanco ¿qué sigue?” La pregunta bien podría formularse en sentido contrario, y después de las presidenciales: ¿El polo se va a la UP? ¿La UP se va al polo? ¿Las dos fuerzas llaman a un espacio más amplio para discutir las condiciones de la unidad de la izquierda? No, la unidad es por las elecciones y después cada loro a su estaca, sigue la fragmentación, el 26 de mayo como por ensalmo probablemente se disuelvan los ánimos unitarios que hoy rebosan los estados de Facebook, porque esta candidatura no fue un proceso que desembocó en la postulación de Clara y Aida , fue una alianza electoral y nada más. Ahora bien, en caso de que ganase el voto en blanco, además del hito de descontento de las masas populares con respecto a los politiqueros y partidos tradicionales, el paso siguiente sería convocar a un espacio amplio de debate en el que se busque la manera de capitalizar el descontento del pueblo en la segunda vuelta o a través de otros mecanismos.

“Votar en Blanco es hacerle el juego a la derecha, a Santos y Zuluaga y no sirve para acumular fuerzas” Ir a elecciones es UNA forma de acumular, no la única ciertamente, las elecciones no pueden ser un fetiche de la vía revolucionaria , estas son un medio y no un fin en sí mismo, a las elecciones dice Miguel Enríquez[3]: “los pueblos van a plantear los problemas no a resolverlos” la posición que nos imputa ese reclamo cree que la lucha de masas necesariamente concluyen en la movilización política a la manera electoral, las elecciones no son para ellos una tribuna para educar, y difundir un programa que politice al pueblo y lo ponga en condición de dar una lucha frontal y revolucionaria por sus derechos, sino que es para quedar en los cargos de elección y nada más,[4] como si la lucha por los cambios no fuera también con esa inmensa franja de las masas populares que se abstiene de votar o si hacer una campaña por el voto en blanco no sirviese al propósito de denunciar, agitar y educar.   Nosotros no únicamente llamamos a votar en Blanco, aprovechamos la campaña para hacer propaganda alrededor de la necesidad de organizarse y luchar por una Colombia democrática y popular, el contenido con el que impulsamos el voto en blanco es lo que cuenta, no puede ser que la única forma de ayudar al avance del proyecto revolucionario sea haciendo campaña por Clara y Aida. No todo lo que diste de esa postura significa hacerle el juego a la derecha, esa visión paranoide e iluminista ¿no cree, acaso, que el campo popular va más allá de los estrechos linderos que conoce? Dicho sea de paso, las clases dominantes han atacado con todas sus fuerzas el voto en blanco, porque le temen a sus efectos y claramente su triunfo significaría un mecanismo de censura política sin precedentes.

“El voto en blanco no sirve para nada ¿cuándo el voto en blanco ha citado una movilización o participado en una marcha?” esta es una posición particularmente arrogante que desconoce que las fuerzas democráticas que impulsan el voto en blanco, hacen parte del torrente de las luchas del pueblo ¿O sea que las únicas fuerzas que movilizan a las masas y dan luchas con el pueblo son el PDA y la UP? El voto en blanco es también una manera de expresar una voz de protesta y una posición política revolucionaria.

Que sea necesario sacar artículos, comunicados y hacer cientos de claridades para defender el derecho de una fuerza política a asumir una postura independiente al de otras organizaciones, expresa el nivel de infantilismo que reina en la izquierda, y las concepciones autoritarias, antidemocráticas y pragmáticas que reinan entre nosotros. Esas posturas “esclarecidas” y arrogantes hace que se distancien más las fuerzas, hace pasar la táctica por principios y cree erróneamente que con insultos, señalamientos y ataques, va a cambiar la condición objetiva y automáticamente será posible la unidad. Que organicen entonces una marcha de la grosería al frente de la casa de Nariño para ver si producto de ella Santos abandona el país en un helicóptero y se lo deja a las masas revolucionarias.

El voto en blanco es una táctica frente a una condición específica en la que hay dispersión de las fuerzas democráticas y una amplia masa de inconformes que no se ven recogidos en ninguna de las candidaturas, es una tribuna de educación y agitación política que sirve a la reconstrucción de las fuerzas revolucionarias en nuestro país, plantea un cuestionamiento generalizado a la estructura social y política del país, a las clases dominantes y al imperialismo, a los monopolios, a los TLC, a la depredación de las bases materiales de la vida, al neo-liberalismo, al fascismo y el autoritarismo, a la represión del movimiento popular y claro, tenemos que decirlo, asume también una postura crítica frente a sectores de la izquierda que creen que el problema es la unidad por la unidad, o la unidad en arreglo a resultados electorales y nada más. Nosotros le apostamos a un proceso de unidad consistente, que trascienda la coyuntura electoral y le apueste a la unidad en las calles, verdadero escenario en el que va definirse quién gana el pulso ¿las clases dominantes pro-imperialistas y su proyecto o el pueblo y una posición democrática revolucionaria de nación? Son esos los móviles que explican nuestra decisión de votar en blanco. Por lo demás nuestra independencia como fuerza política no está en debate con nadie.

 

[1] El planteamiento de Mao es realizado durante uno de los periodos de la revolución de nueva democracia en China en la que el partido comunista sostuvo una política de frente único con el Koumintang. Mao reivindica allí a pesar de la existencia del frente único la independencia de su partido con respecto a las demás fuerzas. en Colombia esta reivindicación es más que justa, en cualquier tiempo, y máxime cuando no existe ni un programa único, ni una estructura única que concentre los intereses del pueblo Colombiano.

 

[2] Para ello ver: “Desmitificando el voto en blanco” en: http://www.modep.org/2014/05/20/desmitificando-votoenblanco/

[3] Ex dirigente del MIR en Chile durante discurso en 1973, en el marco del gobierno de la Unidad popular de allende.

[4] Este argumento es sumamente frágil si se considera que cuando se accede a los cargos de elección popular sin un proceso de politización de las masas que lo sustente, las victorias se tornan en reveses y la continuidad y contundencia que puede tener ser alcalde, gobernador o presidente se ve minado por el hecho que las masas no comprenden y no hacen suyos la naturaleza de los cambios y transformaciones que desean realizarse.

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